miércoles, 5 de noviembre de 2014

Un hermoso poema, hermosa idea para dedicar a una hija, hermana, amiga, en fin alguien que sea una eterna niña...



NIÑA, Octavio Paz.




Nombras el árbol, niña. 
Y el árbol crece, lento y pleno, 
anegando los aires, 
verde deslumbramiento, 
hasta volvernos verde la mirada. 


Nombras el cielo, niña. 
Y el cielo azul, la nube blanca, 
la luz de la mañana, 
se meten en el pecho 
hasta volverlo cielo y transparencia. 



Nombras el agua, niña. 
Y el agua brota, no sé dónde, 
baña la tierra negra, 
reverdece la flor, brilla en las hojas 
y en húmedos vapores nos convierte. 



No dices nada, niña. 
Y nace del silencio 
la vida en una ola 
de música amarilla; 
su dorada marea 
nos alza a plenitudes, 
nos vuelve a ser nosotros, extraviados. 



¡Niña que me levanta y resucita! 
¡Ola sin fin, sin límites, eterna!

sábado, 1 de noviembre de 2014

Julio Cortázar-Instrucciones para subir una escalera al revés.

Les comparto este video, el gran Julio Cortázar me produce fascinación, su narrativa, su distintivo acento. Espero que sea de su agrado, seguro que sí, a los amanates de literatura saben apreciar lo bueno. 





miércoles, 29 de octubre de 2014

Solo una mente tan genial y brillante puede jugar con la posibilidad de que tengan doble utilidad, un poco de humor, un poco de reflexión.
Instrucciones para subir una escaleraJulio Cortázar
Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.
FIN

miércoles, 15 de octubre de 2014

Si de inspiración se trata, las mujeres siempre están presente en las letras, en este caso comparto este hermoso poema. Exaltación de la mujer en uno de sus mejores momentos...


BAJO MIS MANOS CRECE


Bajo mis manos crece, dulce, todas las noches. Tu vientre suave, manso infinito.
Bajo mis manos que pasan y repasan midiéndolo, besándolo, bajo mis ojos que lo quedan viendo toda la noche.
Me doy cuenta de que tus pechos crecen también, llenos de ti, redondos y cayendo. Tú tienes algo.
Ríes, miras distinto, lejos.
Mi hijo te está haciendo más dulce, te hace más frágil. Suenas como la pata de la paloma al quebrarse.
Guardadora te amparo.
                                         
                                       Jaime Sabines.